Hola, mi amor. Bienvenido.

Sé que él llegará y será todo lo que siempre quise. Sé también que podría llegar y ser todo lo que no soñé jamás. Pero sea como sea, una vez que yo le entregue mi amor, lo tendrá para toda la vida. No importa el tiempo que dure, no importa cómo termine: lo querré con todo mi ser, mientras la vida y nuestras decisiones nos los permitan.  

Pero antes de eso, debe saber que hay días en los que no quiero saber de nadie, que a veces el dolor del mundo me llega de golpe y me obliga a estar en cama; quiero que entienda que no son falta de ganas sino exceso de corazón. Que siento con mucha intensidad, que encuentro poesía en todo lo que me rodea, que enaltezco las virtudes de la gente y puedo entender y perdonar cualquier error y tropezón; debe saber que confiaré plenamente en él, y él a cambio podrá tener la certeza de que no existe nada que pueda orillarme a lastimarlo o traicionarlo.   

Que mi familia es lo más sagrado para mí, y que compartir momentos con ellos será una de las cosas más importantes de la relación. Que lo amarán, y que no va a encontrar reuniones familiares más divertidas que las mías. Que mamá va a estar feliz de conocerlo, y papá no sabrá cómo sacarle plática, pero terminará compartiéndole todas sus playlists de Spotify con mucha emoción. Mis amigas sin duda estarán felices de verme sonreír tanto. Sabrá que es bienvenido en todos los aspectos de mi vida, y que encontró un hogar fuera del suyo.

Debe saber que a diario me cuestiono todo, pero a diario también me convenzo de que la vida es un regalo precioso, con todo y sus tragedias. Que siempre estaré jugando con sus manos porque para mí, eso es lo más cercano al cielo y la experiencia más divina que cualquiera puede experimentar: sentir con las yemas de tus dedos las manos de la persona que amas.

Que soy difícil, consentida, necia, indecisa, ansiosa, pesimista, y un poquito loca. Pero debe saber, por sobre todas las cosas, que estoy lista. Que mi tiempo a solas me ha hecho entender que no necesito a nadie, pero también me enseñó que mi vida es demasiado bonita como para no compartirla, como para no vivirla de la mano de alguien.

Así que hola, mi amor, bienvenido. He estado esperándote. Qué bueno que llegaste, ponte cómodo.

Y pase lo que pase, gracias por haber llegado. Quédate todo el tiempo que gustes, ya iremos trazando el camino.

Comentarios

Entradas populares